Dos alas de un ave: la igualdad entre la mujer y el hombre
Declaración de la Asamblea Espiritual Nacional de los bahá'ís de los Estados Unidos (traducción de cortesía)
La sistemática opresión de la mujer es un hecho conspicuo y trágico de la historia. Limitadaa estrechos campos de actividad en la vida de la sociedad, excluida de oportunidades en la educación y de sus derechos humanos básicos, víctimas de la violencia, y con frecuencia tratadas como menos que humanos, a lamujerse le haimpedido realizar su verdadero potencial. De época en época, los patrones de subordinación, que se reflejan en la cultura popular, en la literatura, el arte, el derecho, e incluso en las escrituras religiosas, siguen dominando todos los aspectos de la vida. A pesar de avances en en los derechos políticos y civiles de lamujeren los Estados Unidos de América y la aceptación generalizada en principio de la igualdad, , ésta no se ha logrado plenamente
Los efectos dañinos de los prejuicios de género son una falla en la base misma de nuestra vida nacional. Los beneficios para lamujerse apoyan inquietamente en suposiciones añejas heredadas poco cuestionadas. Aún queda mucho por hacer. El logro de la plena igualdad exige una nueva comprensión de lo que somos, de nuestro propósito en la vida, y cómo nos relacionamos -- un entendimiento que nos obligará a reformular nuestraviday, por ende, nuestra sociedad.
En ningún momento ha sido más importante la necesidad de concentrar nuestra atención en la cuestión de los derechos de la mujer en Norteamérica. Nos encontramos en el umbral de un nuevo siglo y un nuevo milenio. Sus desafíos nos tocan ya. afectando nuestras familias, nuestros estilos de vida, nuestra nación, nuestro mundo. En el proceso de la evolución humana, las edades de la infancia y la niñez ya han pasado. La turbulencia de la adolescencia lenta y dolorosamente nos está preparando para la edad de madurez, cuando los prejuicios y la explotación habrán sido abolidos y la unidad establecida. Los elementos necesarios para unificar a los pueblos y naciones son precisamente lo que hace falta para lograr la igualdad de los sexos y mejorar las relaciones entre hombres y mujeres. El esfuerzo por superar la historia de la desigualdad requiere la plena participación de cada hombre, mujer, juventudy niño.
Hace más de un siglo, por primera vez en la historia religiosa, Bahá'u'lláh, Fundador de la Fe Bahá'í, al anunciar el propósito de Dios para esta era, proclamó el principio de la igualdad entre de lamujery el hombre, diciendo: "Las mujeres y los hombres han sido y serán siempre iguales a los ojos de Dios ".
El establecimiento de la igualdad de derechos y privilegios para lamujery el hombres, dice Bahá'u'lláh, es una condición previa para el logro de una mayor unidad que garantice el bienestar y la seguridad de todos los pueblos. Los Escritos bahá'ís dicen enfáticamente que, "Cuando toda la humanidad reciba la misma oportunidad de la educación y se realice la igualdad entre el hombrey la mujer, las bases de la guerra serán destruidastotalmente". [Note: search for the published translation of this quote]
Por lo tanto, la visión bahá'í de la igualdad entre los sexos se basa en el principio central espiritual de la unicidad de la humanidad. El principio de unidad exige que veamos " a la humanidad como una sola persona, y y que uno mismo se vea como miembro de esa forma corporal", y que fomentemos una conciencia inquebrantable de que, "si un dolor o agravio afecta a cualquier miembro de ese cuerpo , inevitablemente resultará en sufrimiento para todos los demás ".
Bahá'u'lláh enseña que el propósito divino de la creación es el logro de la unidad entre todos los pueblos: “¿Acaso no sabéis por qué os hemos creado a todos del mismo polvo? Para que ninguno se enaltezca a sí mismo por encima de otro. En todo momento ponderad en vuestro corazón cómo habéis sido creados. Puesto que os hemos creado a todos de una misma substancia os incumbe ser como una sola alma, caminar con los mismos pies, comer con la misma boca y habitar en la misma tierra para que mediante vuestros hechos y acciones se manifiesten los signos de la unicidad y la esencia del desprendimiento desde vuestro más íntimo ser.”
La participación plena e igualitaria de la mujer en todas las esferas de la vida es esencial para el desarrollo económico y social, para la abolición de la guerray el establecimiento definitivo de un mundo unido. En la Escrituras bahá'í la igualdad de los sexos es una piedra angular del plan de Dios para el desarrollo humano y la prosperidad: El mundo de la humanidad posee dos alas: la masculina y la femenina. Mientras estas dos alas no tengan una fuerza equivalente, el pájaro no vuela. Hasta que el género femenino no alcance el mismo grado que el masculino , hasta que participe en la misma esfera de actividad, no se hará realidad un logro extraordinario para la humanidad, el género humano la humanidad no podrá remontarse a las alturas de la verdadera realización. Cuando las dos alas. . . sean equivalentes en fuerza, disfrutando de las mismas prerrogativas, el vuelo de la humanidad será sumamente nobley extraordinario.
Los Escritos bahá'ís dicen que proclamar la igualdad no es negar que existen diferencias de función entre lamujery el hombre, sino más bien afirmanel carácter complementario de las funciones que cumple el hombres y lamujeren el hogar y en la sociedad en general. Afirmandoque la adquisición de conocimientos sirve como "una escalera para el ascenso [humano]", Bahá'u'lláh prescribe una educación idéntica para hombres y mujeres, pero estipula que, cuando los recursos sean limitados, se debe dar prioridad a la educación de las mujeres y las niñas.
La educación de las niñas es particularmente importante porque, aunque ambos progenitores comparten la responsabilidad de la crianza de los hijos, es a través de las madres educadas que los beneficios del conocimiento pueden ser difundidos más eficazmente por toda la sociedad.
La reverencia por la maternidad y su protección a menudo hasido utilizadocomo justificación para mantener a lamujersocial y económicamente desfavorecida. Es este resultado discriminatorioy perjudicial el que debe cambiarse. Gran honor y la nobleza han sido son atribuidas con toda la razón a la estación de la maternidad y la importancia de la formación de los niños. Refiriéndose a la alta posición de la maternidad, los Escritos bahá'ís dicen, "Oh vosotros madres amorosas, sabedque, a la vista de Dios, la mejor de todas las formas de adorarle a Él es educar a los niños y formarlos en todas las perfecciones de la humanidad.... "
El gran desafío que enfrenta la sociedad es hacer previsiones sociales y económicos para la participación plena e igualitaria de lamujeren todos los aspectos de la vida y al mismo tiempo, fortalecer las funciones fundamentales de la maternidad.
El afirmar que lamujery el hombrecomparten una "posición y rango similares" "son por iguallos destinatarios de los poderes y atributos de Dios," las enseñanzas bahá'ís ofrecen un modelo de igualdad basado en el concepto de asociación.
Sólo cuando lamujerparticipeplenamente en todos los ámbitos de la vida y entreen los importantes ámbitos de la toma de decisiones, estará preparada la humanidad para emprender la próxima etapa de su desarrollo colectivo.
Las escrituras bahá'ís afirman enfáticamente que lamujerseráel factor más importante en el establecimiento de la paz universal y el arbitraje internacional. "Por lo tanto, sucederá que cuando lamujerparticipeplenamente y en pie de igualdad en los asuntos del mundo, cuando entre con confianza y con capacidad al gran escenario del derecho y la política, la guerra dejará de existir; pues, la mujer será el obstáculo e impedimento a la misma. "
La eliminación de la discriminación contra la mujer es un imperativo espiritual y moral que en última instancia, debe reconfigurar las disposiciones jurídicas, económicas y sociales. Promover la entrada de un mayor número de mujeres en posiciones de importancia y de autoridad es un paso necesariopero insuficiente en la creación de un orden social justo. Sin que se produzcan cambios fundamentales en las actitudes y los valores de las personas y en los valores subyacentes de las instituciones sociales,no podrá lograrse.la plena igualdad entre el hombrey la mujer. Una comunidad basada en la asociación, una comunidad en la que la agresión y el uso de la fuerza sean suplantados por la cooperación y laconsulta, requiere una transformación del corazón humano. El mundo en el pasado ha sido gobernado por la fuerza, y el hombre ha dominado sobre la mujer por razón de sus cualidades más enérgicas y agresivas tanto físicas como mentales. Sin embargo, el equilibrio ya está cambiando; la fuerza está perdiendo su dominio, y el despertar mental, la intuición, y las cualidades espirituales de amor y de servicio, en las que la mujer es fuerte, están ganando supremacía. De ahí que la nueva era será menos masculinay más impregnadacon ideales femeninos. . . una era en que los elementos masculinos y femeninos de la civilización serán mejor nivelados.
Los hombres tienen un deber ineludible de promover la igualdad de la mujer. La presunción de superioridad por parte de los hombres frustra la ambición de lamujere inhibe la creación de un entorno en el que pueda reinar la igualdad. Los efectos destructivos de la desigualdad hacen que los hombres no maduren ni desarrollen las cualidades necesarias para hacer frente a los retos del nuevo milenio. "Mientras a lamujerse leimpidaalcanzar sus más altas posibilidades", afirman los escritos Bahá'í ", el hombreno podrá alcanzar la grandeza que podría ser suya."
Es esencial que los hombres se hagan un examen cuidadoso y deliberado de sus actitudes, sentimientos y comportamiento los cuales han sido profundamente arraigados en hábitos culturales, han impedidola participación igualitaria de lamujery ha detenido el crecimiento de los hombres. La buena disposición de los hombres para asumir la responsabilidad de obtener la igualdad creará un entorno óptimo para el progreso: "Cuando los hombres se hagan dueños de la igualdad de lamujer,no habrá necesidad de que ella luchepor sus derechos!"
La condición antigua y profundamente arraigadade desigualdad debeser eliminada. Para superar semejante condición se requiere el ejercicio de la nada menos que " amor genuino, suma paciencia , verdadera humildad, tacto consumado, iniciativa firme, discernimiento maduro y esfuerzo deliberado, persistente y devoto.”".
En última instancia, promete Bahá'u'lláh, vendrá el día cuando los hombres darán la bienvenida a las mujeres en todos los aspectos de la vida. Ahora es el momento de avanzar con decisión hacia ese futuro prometido.
Notas
1. See the Universal House of Justice, The Promise of World Peace: To the Peoples of the World (Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust, 1985), pp.26-27.
2. Bahá'u'lláh, Women: Extracts from the Writings of Bahá'u'lláh, 'Abdu'l-Bahá, Shoghi Effendi and the Universal House of Justice, comp. Research Department of the Universal House of Justice (Thornhill, Ontario: National Spiritual Assembly of the Bahá'ís of Canada, 1986), no. 54.
3. 'Abdu'l-Bahá, The Promulgation of Universal Peace: Talks delivered by 'Abdu'l-Bahá during His Visit to the United States and Canada in 1912, comp. Howard MacNutt, 2d ed. (Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust, 1982), p. 175.
4. 'Abdu'l-Bahá, The Secret of Divine Civilization, trans. Marzieh Gail and Ali-Kuli Khan, 1st ps ed. (Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust, 1990), p. 39.
5. Bahá'u'lláh, The Hidden Words, trans. Shoghi Effendi (Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust, 1939), Arabic, no. 68.
6. 'Abdu'l-Bahá, Promulgation, p. 375.
7. Bahá'u'lláh, Tablets of Bahá'u'lláh revealed after the Kitáb-i-Aqdas, comp. Research Department of the Universal House of Justice, trans. Habib Taherzadeh et al., 1st ps ed. (Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust, 1988), p. 51.
8. 'Abdu'l-Bahá, Selections from the Writings of 'Abdu'l-Bahá, comp. Research Department of the Universal House of Justice, trans. Committee at the Bahá'í World Centre and Marzieh Gail (Wilmette, Ill.: Bahá'í Publishing Trust, 1997), 114.1.
9.Bahá'u'lláh, quoted in Women, no. 2; 'Abdu'l-Bahá, Promulgation, p. 300.
10. 'Abdu'l-Bahá, Promulgation, p. 135.
11. 'Abdu'l-Bahá, quoted in Wendell Phillips Dodge, "Abdul-Baha's Arrival in America," in Star of the West 3 (April 28, 1912), no. 3, p. 4.
12. 'Abdu'l-Bahá, Paris Talks: Addresses Given by 'Abdu'l-Bahá in Paris in 1911, 12th ed. (London: Bahá'í Publishing Trust, 1995), 40.33
13. 'Abdu'l-Bahá, Paris Talks, 50.14.
14. Shoghi Effendi, The Advent of Divine Justice, p. 40.
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